Ratatouille, una película deliciosa

domingo, 5 de agosto de 2007

No se debe menospreciar el contenido de una película tan sólo por el hecho de ser de animación dirigida a un público infantil.


A simple vista, ya se ve que el film va a ser agraciado y con toques de humor inteligente. Y no defrauda. Es más, a parte de todo esto, es una película muy entretenida, a ratos tópica (y sorprendentemente no molesta, pues no es nada repetitiva ni pretenciosa) e inevitablemente inolvidable. También a simple vista parece la típica película para niños y nadie más, pero esta afirmación no es más que errónea. En Ratatouille la inteligencia adulta no se hace notar tanto como en "Shreck", pues el espectador ya sabe que está ahí. Sin embargo, es inteligente también en el sentido técnico. Es realmente impresionante la calidad de la animación (sólo hay que observar los movimientos de los personajes o las secuencias de acción (con la cámara en “mano”). Pixar se ha superado una vez más con esta impecable odisea de este ratón (más bien rata) llamado Remy y su relación con el entorno de la cocina (perfectamente realizado).

Los personajes son todos creíbles, entrañables e inteligentes, por eso es más agradable seguir la trama de la película, que además está excelentemente planteada, se trata de una historia bien contada. Sin embargo el mayor logro de la película quizá sea el crítico gastronómico, un personaje sórdido que en un principio se presenta como un crítico nada impresionable y todo un reto satisfacer, pero que al tastar el famoso “ratatouille” recita una de las mejores reflexiones que se ha oído en los cines desde hace tiempo, sobre el arte de ser crítico y todas sus consecuencias. Quizás el "ratatouille" no sea la obra perfecta que el ratón crea al final, aunque no creo que lo pretenda ser.

Pero si nos centramos dentro del campo de la animación, podríamos considerar a esta, la mejor película vista en mucho tiempo y, sin duda, la mejor película en términos generales de lo que llevamos de año, dado la cantidad de basura que nos encontramos hoy día en las carteleras de los cines, el cual se ha convertido en un decadente abusador de la imagen, olvidando la trama, los guiones y el contenido en general, con ideas simples y conservadoras, pensado únicamente para ser un producto de venta y tratar a la masa como a un rebaño en el que nadie se debe destacar con ideas nuevas o diferentes, y eso es lo que esas películas pretenden denunciar, "sé como todos", "no destaques" y "come tu basura", como diría papá Django Ratatouille, aunque nuestra basura, en este caso, la comemos en forma de films.

Afortunadamente hay personas que buscan la libertad del individuo, la "individualidad" del pensamiento contra el pensamiento único, y manifiestan la importancia de la curiosidad por los conocientos y las inquietudes por las nuevas creaciones, sin las que la presencia humana no tendría sentido… y Pixar son de estos, y en esta película lo plasma de manera excelente.

Como dije antes, el crítico gastronómico, recita una de las mejores reflexiones que se ha oído en los cines desde hace tiempo, y es que ciertamente, cuando algo te sorprende y emociona de la manera como lo hace esta película, lo normal es caer rendido a sus pies. Porque no hay mayor verdad que un gran artista puede provenir de cualquier lugar:

Las palabras de Mr. Ego son las siguientes:

"El trabajo del crítico es sencillo en más de un sentido. Arriesgamos muy poco, y sin embargo usufructuamos de una posición situada por encima de quienes someten su trabajo y su persona a nuestro juicio. Prosperamos gracias a nuestras críticas negativas, que resultan divertidas cuando se las escribe y cuando se las lee.
Pero la cruda verdad que los críticos debemos enfrentar es que, en términos generales, la producción de basura promedio es más valiosa que lo que nuestros artículos pretenden señalar. Sin embargo, a veces el crítico realmente arriesga algo, y eso sucede en nombre y en defensa de algo nuevo.
Anoche experimenté algo nuevo, una comida extraordinaria hecha por alguien único e inesperado. Decir que ese plato y su cocinero pusieron a prueba mis preconceptos equivaldría a incurrir en una subestimación grosera, cuando lo cierto es que ambos lograron conmover lo más profundo de mi ser.
Antes de este suceso, nunca escondí mi desdén por el lema del Chef Gusteau: “cualquiera puede cocinar”. Pero, me doy cuenta, que ahora comprendo sus palabras. No cualquiera puede convertirse en un gran artista, pero un gran artista sí puede provenir de cualquier lugar."

El País decía: “Ratatouille podría ser una película igualmente grandiosa si no fuese animada, pero sólo la animación podría hacerla posible. No se pierdan el magistral corto animado que sirve de aperitivo a este banquete de puro lujo”.

1 comentarios:

Noe Mi dijo...

Además la historia, no sólo está bien contada, sino que tiene presentación nudo y desenlace, cosa que últimamente no tienen las peliculas XDDDDD