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Vivencia

viernes, 15 de abril de 2011

Estar entre la gente y sentirse solo, estar en mil cosas a la vez, llevar la cuenta mentalmente de lo que necesitas a diario, dudar, maravillarse, desesperarse, consumir, comer, dormir poco, moverse mucho, meditar, o dar demasiadas vueltas a las cosas, pensar en el "y si...", acertar, equivocarse, recibir mucho, dar poco, llevar flores a casa, ver la puesta de sol tras la ventana, comer viendo la tele, caminar en paz, caminar deprisa, cantar, hablar, explicar, conducir unas centenas de kilómetros, echar de menos a familiares, amigos y animales de compañía, sentir que cuando llegas los quieres más que la semana pasada, prescindir de internet, acariciar gatos desconocidos, sentir calor antes de lo acostumbrado, ver la tierra, los almendros, notar cómo llegas al límite de tus fuerzas, padecer remordimientos de conciencia por no estudiar lo necesario, cumplir las expectativas unos días, no cumplirlas otros...

Todas estas cosas y otras muchas más son las que predominan mis circunstancias semanales en mi destino iliturgitano.
La piel se vuelve de una membrana casi transparente que absorbe todo lo que sucede y lo amplifica al máximo.

Geonauta

miércoles, 23 de marzo de 2011

Geonauta por la Andalucía profunda. Estos pequeños pueblos, mejor dicho, aldeas, tienen un encanto rural que le confieren las tierras labradas de los alrededores, los almendros, los olivos, los verdes pastos, el río y los pequeños riachuelos y me alegra ver que aún hay niños que son niños y juegan en las calles y los campos en lugar de vivir realidades virtuales.


Una vez has llegado a la pedanía, los colegios son fáciles de encontrar, se encuentran junto a la iglesia, justo en el centro, y en casi todos hay una plaza central con árboles, arbustos, plantas, bancos a la sombra y al sol.

Romance del prisionero

lunes, 10 de mayo de 2010

Ahora que es mayo, y que por trabajo o lluvia no puedo ir a ver zumbar las abejas al campo, me siento como el prisionero de este romance, con ganas de muchas cosas, y sin poder hacerlas por otros deberes y compromisos

Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba el albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.