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Que ya está llegando

jueves, 15 de marzo de 2012

A ti que me estás leyendo, ¿no has pensado en dedicar tu tiempo a algo de más provecho?


Porque cuando marzo empieza a mayear, sales de este letargo invernal en que te hayas sumido. ¿No lo notas?
Sal a la calle.
Deja que te dé el viento en la cara y el sol en el... mismo sitio.
Ya puedes empezar a disfrutar de tardes más cálidas y largas. ¿No lo hueles?
Hasta el aire sabe diferente. Y el naranjo. Cómo te recibe tan exultante que te abruma. Siempre. Equinocialmente.

En esas tardes naranjas en que comienzan a alargarse las sombras. Siéntete estremecer con las brisas frescas. Sé testigo del azular tardío del cielo. Mírala refulgir a ella que altera tu sangre, que es la que se deja ver primero. Va a transitar delante del Sol en junio. Será un momento irrepetible.

Así que disfruta, saborea, huele, goza, vive.
Que ya está llegando la primavera.

La intrascendencia de la comunicación

sábado, 25 de junio de 2011

Nuestra relación con la soledad es un buen indicativo de nuestra salud emocional. Si puedes estar tanto solo como acompañado, ni huir de la soledad ni refugiarte en ella, eso te dice que tu salud emocional está equilibrada.


Sin embargo, la comunicación es necesaria siempre. Y podemos, en ocasiones, sentirnos solos en medio de un diálogo, por la intrascendencia de la comunicación. Porque cuando hablamos de trivialidades no hay ningún tipo de interés del uno por el otro y no se crea ninguna relación. Si no traspasamos la frontera de las trivialidades en algún momento y logramos hablar de nosotros mismos y de nuestros sentimientos, no compartiremos nada.

Del 17-4-11

El mundo en que vivimos lo hacemos nosotros

domingo, 1 de mayo de 2011

David: -Ojala el mundo fuera un lugar donde reinara la justicia, donde el idealismo que tu has demostrado se recompensara en vez de penalizarse. Desgraciadamente no vivimos en ese mundo.


Eleanor: -Es curioso. Siempre he pensado que el mundo es como nosotros lo hacemos.

Contact. 1997

La primavera

jueves, 24 de febrero de 2011

Esta prematura primavera remueve mi sangre sin conmiseración, soportanto además la turbación de los aliños añadidos a la efeméride.

El tiempo

lunes, 11 de octubre de 2010

Últimamente con pocos o mejor dicho, ningún sitio que explorar salvo mis propias entrañas, aprovecho también para extraer de mi banco de tiempo de los Hombres Grises, el tiempo que me corresponde gastar en lo que quiera, como leer, descansar, tumbarme bajo el sol, echar una siesta junto a mi gata ("¡qué périda de tiempo!" dirían los Hombres Grises).


Ocurre a veces, que el tiempo se nos va no sabemos dónde, para hacer miles y miles de cosas, antes de morir:
"Si los hombres entendieran realmente lo que es la muerte, no tendrían miedo, y sin miedo, nadie podría robarles su tiempo". Maestro Hora. Momo. Michael Ende

Ahora disfruto del tiempo que he recuperado.

Escrito en abril.

Y aquí está la historia de Diógenes y Alejandro Magno

miércoles, 9 de junio de 2010

Diógenes, el místico griego se encontró con Alejandro Magno cuando este se dirigía a la India. Era una mañana de invierno, soplaba el viento y Diógenes descansaba a la orilla de un río, sobre la arena, tomando el sol desnudo.
Era un hombre hermoso. Cuando el alma es hermosa, surge una belleza que no es de este mundo… Alejandro no podía creer la belleza y la gracia que tenía aquel hombre y le dijo:
-Señor -jamás había llamado `Señor` a nadie en su vida-, señor me ha impresionado mucho su persona, además he oído hablar de su gran sabiduría. Me gustaría hacer algo por usted, ¿Qué podría hacer yo por usted?
- Muévete un poco hacia un lado, pues me estás tapando el sol, esto es todo, no necesito nada más – dijo Diógenes.
-Si tengo una nueva oportunidad de volver a la tierra, le pediré a Dios que me convierta en Alejandro de nuevo y si esto no es posible, que me convierta en Diógenes – dijo Alejandro
Diógenes se rió y dijo:
-¿Quién te impide serlo ahora mismo? ¿Adónde vas? Durante meses he visto pasar ejércitos, ¿a dónde van? ¿Para qué?.
-Voy a la India a conquistar el mundo entero -dijo Alejandro.
-¿Y después que vas a hacer? -preguntó Diógenes.
-Después voy a descansar.
-Estás loco.
Yo estoy descansando ahora. No he conquistado el mundo y no veo que necesidad hay de hacerlo. Si al final quieres descansar, ¿por qué no lo haces ahora? Y te digo más si no descansas ahora nunca lo harás. Morirás. Todo el mundo se muere en el camino, en medio del viaje.
Alejandro se lo agradeció y le dijo que le recordaría, pero que ahora no podía detenerse. Alejandro cumplió su destino de conquistador pero no le dio tiempo de descansar antes de morir.

El pescador y el empresario

Este cuento me lo relató hace tiempo mi hermana, y me resultó paradójico que fuese precisamente ella, ya que soy yo la que siempre le da lecciones para evitar la ambición y la codicia, que sólo nos reportan malestar. En realidad se parece a la historia de Diógenes:


Había una vez un pescador tumbado en su barca, tranquilamente tomando el sol. Al poco pasó por allí un empresario y al ver la inactividad del pescador, pensó cuantas riquezas debía estar dejando pasar ese hombre por no ponerse a trabajar activamente. En un arrebato de compasión, el empresario decidió acercarse al pescador y tratar de "abrirle los ojos":

-Pero, ¡hombre! ¿qué haces ahí tumbado? ¿No ves que en este tiempo podrías estar pescando más peces?- a lo que el pescador respondió
-¿Y para que quiero pescar más peces de los que ya pesco al día?-
-Pues para comprar más barcas-
-¿Y para qué quiero más barcas?-
-Para pescar aún más peces-
-¿Y para que quiero pescar aún más peces?-
- Pues, porque con las ganancias adquiridas podrías comprar una flota de barcos-
-¿Y para qué quiero una flota de barcos?-
-Pues para ganar el dinero que te permita no trabajar y tumbarte al sol todos los días-
-¿Y no es eso lo que ya estoy haciendo?

Moraleja; para qué ser feliz con más, cuando se puede ser feliz con menos. Como ya dije en un post anterior; mentes complejas, aspiraciones sencillas. Y no al revés.