El arte de la imperfección

domingo, 28 de marzo de 2010

Este es mi arte favorito. El arte, no de hacer las cosas torcidas a propósito, sino de aceptar que es así como las hacemos.


"A ojos de los demás, nuestras características innatas resultan, en realidad, más atractivas que nuestros más gloriosos logros.
Quizá seas un gran cocinero, pero tu novia se enamoró de ti el día que incendiaste el horno mientras preparabas una créme brulée. Tal eres un abogado astuto, pero tus hijos te adoran cuando haces muecas. Te acaban de elegir presidente del consejo, pero tu mejor amigo te dice: -¡Así que les has tomado el pelo-!. [...] El amor no es una meritocracia".*

Me gusta conocer a las personas y quererlas por quienes son, por cómo viven su día a día, por sus inquietudes e intereses, en resumen por ellos mismos, y eso incluye por supuesto sus defectos, esa marca tan particular que las hace irrepetibles.
Es más, si nos sentimos bien acogidos entre nuestros familiares y amigos es porque aprueban nuestros defectos. Querer a alguien por sus cualidades es muy fácil, pero lo verdaderamente interesante es ver qué hay más allá de ese curriculum magnífico de cualidades que nos muestran para ser aceptados, y llegar a la persona, esa que se esconde tras sus méritos, para alcanzar en toda la plenitud que sea posible, aquél o aquella que realmente es.

"En la música las notas que se desvían de un patrón establecido se suelen usar para crear una tensión emocional.
En el arte islámico, abundan los pequeños defectos en las alfombras, vasijas y mosaicos más lujosos. Los artistas cometían a propósito esos pequeños fallos para recordar al espectador que sólo Aláh es perfecto."*




*Veronique Vienne. El arte de la imperfección. 1999.


El mejor regalo

jueves, 25 de marzo de 2010

El mejor regalo que me han hecho desde hace algún tiempo.

Lo que más me gusta es que no es un objeto físico. Es música, es para escuchar, para sentir con más de un sentido, siente tú también como se acerca este Summertime:

La secta pedagógica

"Roger Ikor en Las sectas (Paradigma, Madrid, 1997), comenta cómo un neolenguaje y un nuevo vocabulario es lo primero que le dan a uno en una secta para aislarse del mundo e introducirle en una nueva realidad. La inseguridad que le produce al neófito no dominar el nuevo vocabulario, circunstancia que le incomunica con el resto del grupo, hace que éste se sumerja en su estudio y en su práctica hasta conseguir su total dominio. Lo peor es que, para cuando lo tiene incorporado, también han incorporado la ideología que lo acompaña. Esto hace posible que ciertas conversaciones -que no resistirían el cuestionario de entrada de cualquier frenopático- sean tomadas sin embargo como normales en cualquier centro escolar.

-Menudo problema tengo en clase.
-Pues, ¿qué pasa?
- Ya ves, que me hago cargo de 4ºD y con 9 años que tienen, la mitad de la clase no lee bien, comete faltas de ortografía tremendas, y a duras penas sabe sumar y restar llevando. Además se portan como salvajes.
-Ah, bueno, no te preocupes. Haces una adaptación curricular para los que van mal y ya está. Y para el comportamiento, lo mejor es una programación actitudinal cuyo objetivo principal sea el desarrollo de la convivencia en un clima de tolerancia. Prueba también a aumentar las sesiones de psicomotricidad, que suele dar resultado en chicos tan activos como los tuyos.

Lo que le está diciendo es que rebaje sus exigencias académicas y les enseñe menos. Le dice también que ponga por escrito, en no menos de 5 folios, lo que sería su ideal de comportamiento en clase, y que añada otros 5 especificando los procedimientos por los que -vana ilusión- espera que su conducta se modifique. Por último le dice que, si todo esto falla, les puede dar más tiempo de gimnasia, recreo o juego para que se desahoguen y, por lo menos, no den tanto la murga.

Lo grave de este tipo de respuestas ponen de manifiesto que quien las da (y son muchos los que las dan) no perciben como problema lo que el otro le está planteando. El lenguaje le parapeta la realidad; y como para cualquier situación hay un conjunto lingüístico, el que chicos escolarizados desde los 4 años lleguen a la secundaria sin saber dividir, sin saber hacer una redacción o sin comportarse civilizadamente no es considerado al final un problema."

Mercedes Ruiz Paz. La secta pedagógica. Madrid 2003.
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Mercedes Ruiz Paz es licenciada en pedagogía por la Universidad Complutense de Madrid, y en la actualidad ejerce de maestra en un colegio público. Tiene ideas bastante extremistas sobre las pedagogías modernas y dice también que "la mayoría de las veces, un pedagogo es alguien que le dice a un maestro lo que ha de hacer, sin estar en un aula". Aunque no estoy de acuerdo con muchas de las ideas vertidas en el libro, sí opino también que el lenguaje está parapetando la realidad, escurriendo el bulto y poniendo en práctica (ya somos testigos de ello) técnicas tan terribles como las "clases de diversificación" o "adaptaciones curriculares" mal entendidas, en las que se introduce a alumnos que no dan la media, y en lugar de reforzar los conocimientos, se les baja el nivel para que parezca que algo saben.
Es como bajar el palito para que salten y decir "¡uy! ¡qué bien!". Lo cual me parece no sólo un insulto a la inteligencia de los alumnos, sino a la sociedad entera y a los propios maestros, que pasamos por esta realidad actual de la educación (al menos en nuestro país).

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Si te interesa este post te sugiero este otro sobre el eclipse de la familia


La mente emigrante

viernes, 12 de marzo de 2010

¿Qué impulsa a la mente emigrante? Porque que un grupo relacionado por el parentesco camine desde Etiopía hasta la punta sur de Sudamérica, aunque sea a lo largo de muchas generaciones, requiere más motivación que la simple búsqueda nómada de alimentos o del perfecto árbol frutal. Eso sugiera que los líderes del grupo tenían valentía , curiosidad y amor por la novedad, hecho que se refleja en esas almas pioneras que han emprendido los grandes viajes de la historia.


Actualmente, la ciencia médica nos enseña que lo que alimenta tal búsqueda de novedades son los mensajeros de la dopamina, el sistema cerebral de premios. El impulso excepcional del explorador emigrante reside en un extremo del esprectro de conducta genéticamente programada que llamamos temperamento. Éste es el que conforma si seremos tímidos o atrevidos, si tendremos amor o adversión al riesgo, si seremos un aventurero o una persona hogareña.

"Me he convertido en un nombre por deambular siempre con un corazón hambriento."

Alfred, Lord Tennyson, Ulysses, 1842.


Los setenta grandes viajes de la historia. Robin Hanbury-tenison. Edit. BLUME. 2007