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Niño prodigio

sábado, 8 de marzo de 2014

Siempre he opinado una cosa: niño prodigio igual a vida intensa, igual a vida corta.

Muchos personajes históricos, entre ellos Mozart, lo han demostrado.

Es sabido por muchos que a los cuatro años Mozart ya daba conciertos. Su padre lo paseaba por Europa como a un mono de feria para exhibir sus talentos musicales. En los carteles de sus conciertos anunciaban:

"Toca el clave con los ojos tapados, reconoce desde lejos todas las notas y todos los instrumentos. Improvisa al clave y al órgano en cualquier tono". 

Un reclamo esperpéntico que demuestra que el exhibicionismo no es algo exclusivo y novedoso de los medios de comunicación actuales.

La vida del joven Mozart estuvo llena de contrastes: fue pobre, luego rico, famoso, olvidado. Y tras una vida tan intensa fue precoz también para su despedida del mundo.



Carlo Gesualdo de Venosa

jueves, 17 de enero de 2008

Carlo Gesualdo, príncipe de Venosa y conde de Conza (hacia 1566- Avellino, 8 de septiembre de 1613). Compositor italiano, una de las figuras más significativas del Renacimiento.

No se tiene certeza de su fecha ni lugar de nacimiento (se supone que fue en Nápoles o en Venosa, cuyo principado pertenecía a su familia desde 1560.



En 1586 se casó con su hermosa prima María d’Avalos, hija del duque de Pescara, pero fue sorprendida cometiendo adulterio y Gesualdo la asesinó junto a su amante en octubre de 1590. En 1593 con la ayuda de su tío el arzobispo, contrajo matrimonio con Eleonora d’Este, hija del duque de Ferrara pero debido a las infidelidades del compositor el matrimonio fracasó. Tuvo dos hijos, uno por matrimonio, que murieron a muy temprana edad; la muerte del primero por sofocamiento, fue imputada a Gesualdo y la muerte del segundo en 1600 le afectó notablemente, esto podría ser el punto de partida de la particular penitencia que se administró.

Consideró la muerte de sus hijos como castigo de la justicia divina y vivió atormentado hasta el día de su muerte. Para expiar sus culpas se sometió a prácticas masoquistas con escenas de flagelación con muchachos, para según él, expulsar a los demonios. Después de una de estas sesiones se encontró a Carlo Gesualdo muerto y desnudo el 8 de septiembre de 1613. Según algunas fuentes su muerte fue voluntaria pero otras indican que pudiera ser asesinado por alguno de los jóvenes con los que se flagelaba.

Hildegard von Bingen

jueves, 10 de enero de 2008

  • Biografía
Hildegard von Bingen fue una monja benedictina alemana del siglo XII que, entre otras actividades a las que se dedicó, destacó como compositora, escritora mística, visionaria y poetisa.



En su vida, tal como nos la han transmitido diversos autores, se mezclan elementos legendarios con otros ciertos y bien documentados. Varias fuentes señalan que le fue impuesto el velo a los quince años, lo que quiere decir que profesó como monja en 1113. Hay quien dice que en estos años llevó una vida de estudio, tranquila y sin incidentes, hasta que aparecieron sus primeras visiones y revelaciones. Tampoco faltan quienes defienden que ya desde su infancia tenía visiones, y que éstas se intensificaron más tarde.

La redacción del tratado dogmático Scivias, su primera obra visionaria en prosa, le llevó a Hildegard nada menos que diez años, de 1141 a 1151, período que coincidió con la segunda Cruzada (1147-1149).

Para el amante de la música, tal vez una de las frases más felices del Scivias sea aquella en la que Hildegard aboga por una estrecha relación entre texto y música: “El alma es sinfónica; y lo mismo que la palabra designa al cuerpo, así la sinfonía designa al espíritu, porque la armonía celeste proclama la divinidad, y la palabra publica la humanidad del Hijo de Dios”. Precisamente con esta obra, seguida por un Liber vite meritorum (o Libro de los méritos de la vida, 1158-1163) y un Liber divinorum operum (o Libro de las obras divinas, que recoge su cosmología, 1163-1170), Hildegard inició una trilogía en la que abordó varias de sus visiones simbólicas, proféticas y apocalípticas. Estas visiones y éxtasis, profecías y milagros (incluso, al parecer, se le pidieron exorcismos y sanaciones) fueron los que granjearon a Hildegard gran celebridad: fue conocida como “la Sibila del Rhin”.


  • Composición
A pesar de que es siempre monódica, sus melodías no se extraen directamente del cantollano (con el que, evidentemente presenta ciertas semejanzas, en particular en los géneros y formas que aborda y en el principio de que la melodía está al servicio del texto, cuyo sentido trata de exaltar) sino que se destacan por mostrar una concepción muy personal.


En su concepción musical el proceso melódico tiene la libertad de la composición oral y la línea melódica se sucede dentro de unos ámbitos amplísimos para la época (puede alcanzar las dos octavas), ya sea en comparación con el cantollano (que suele moverse en torno a una octava) o bien en relación a los restringidos límites de ámbito melódico para las escalas modales permitidos p. ej. por la teoría musical de Guy d’Eu, de aplicación en círculos cistercienses.

La tendencia general, a la hora de interpretar su música, es la de realizar una declamación lenta y solemne, con vistas a que el oyente pueda aprehender cada palabra del texto y así pueda construir en su mente la imagen sugerida por el mismo y llegar a su contemplación sonora e incluso visual. Otra de las novedades de la música de Hildegard radica en su claro distanciamiento de la música de su época, tanto
del canto gregoriano (en ocasiones se ha podido considerar a su música como una variante del gregoriano tardío, a pesar de que su sonoridad y estilo sean netamente diferentes), como de la música cisterciense, cuyas reglas habían sido establecidas 30 años atrás, y de la que se aleja en tanto en cuanto las composiciones de Hildegard no eludían ni los cromatismos ni los cambios de fundamental. Por otro lado, y dado que sus obras pertenecen en buena parte al oficio de las horas (son menos “canónicas” que la celebración de la misa, cuyas piezas están fijadas de manera casi inamovible por la tradición) son capaces, por su propia naturaleza y estructura, de recibir determinadas innovaciones en su contenido, como sucede con las piezas que honran a los santos, mártires o apóstoles, que relatan de manera poética los principales acontecimientos de la vida del santo, haciendo el elogio de sus méritos y/o milagros.

Las composiciones de Hildegard se construyen generalmente a base de “fórmulas” melódicas, es decir, de unos pocos fragmentos o patrones melódicos que se repiten en diversas ocasiones, bajo diferentes condiciones melódicas y modales (ya sea en alguna de sus numerosas variaciones posibles, o bien combinados y enriquecidos con melismas).


  • Obras
Desde el punto de vista musical, la producción de Hildegard, que alcanza aproximadamente las 159 composiciones —esencialmente litúrgicas y siempre de carácter monódico—, está íntimamente ligada a su producción poética, tanto de carácter lírico como dramático. En este sentido, su obra principal es Symphonia armonie celestium revelationum, que comprende 77 poemas o cantos espirituales destinados a su comunidad de Rupertsberg: 44 antífonas, 17 responsorios en prosa; 8 himnos (cuatro de ellos para el Oficio); 1 kyrie —que representa la excepción a la regla de que la mayor parte de los textos musicados de Hildegard están tomados de sus obras literarias— y 7 secuencias para la misa.

Symphonia conforma un ciclo litúrgico, de manera que muchas de las piezas llevan adscripciones para determinadas festividades (secuencias para la Virgen María, el Espíritu Santo, santos Eucario y Maximino). Buena parte de fiestas se cubren con dos composiciones (antífona-responsorio), o incluso con más, como suele suceder en el caso de festividades de santos locales. Así, la festividad de San Ruperto cuenta con tres antífonas y una secuencia; la de San Disibodo, con dos antífonas, dos responsorios y una secuencia; la de Santa Úrsula y las 11.000 vírgenes, con dos responsorios, himno y secuencia...

Su música, considerada entonces como la forma más elevada de la actividad humana, “está pensada para añadir un grado más alto de contemplación a la liturgia”

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"Compuse también canciones y melodías en honor de Dios y de los santos sin haber recibido enseñanza alguna, y sin embargo las cantaba y no había aprendido nunca de nadie la notación musical." -Hildegard



La misteriosa muerte de Tchaikovsky

domingo, 19 de agosto de 2007

Su última sinfonía, la Patética, fue estrenada en San Petersburgo el 28 de Octubre de 1893, sólo nueve días antes de la muerte del compositor.


Las causas de ésta no están del todo claras: la versión oficial es que Tchaikovsky bebió un vaso de agua infectada de cólera; sin embargo más tarde se han desvelado motivos más oscuros. Tchaikovsky habría sido convocado a una reunión de sus antiguos compañeros de la Escuela de Jurisprudencia; al parecer Tchaikovsky mantenía relaciones con el sobrino de uno de ellos, y en aquella reunión un tribunal de honor dictó que debía suicidarse si no quería que la cuestión se supiera. Según esta versión, el suicidio se llevó a cabo con arsénico (otros dicen que bebió el agua infectada a propósito o la versión menos morbosa es que simplemente bebió de un vaso de agua contaminada).



Gracias a Brise por la información cedida: http://tchaikovsky.50webs.com

Curiosidades sobre Beethoven

A todos los que conocéis la pieza Para Elisa de Beethoven, resulta que no, que no era para Elisa, era para Teresa:



'Para Elisa' es en realidad 'Para 'Teresa': La famosísima bagatela para piano de Beethoven que todo el mundo conoce como "Para Elisa" (compuesta el 27 de Abril de 1810), en realidad es "Para Teresa", ya que es el título que aparece en el manuscrito original de Beethoven. Se cree que un error en los copistas por la mala caligrafía de nuestro compositor provocó esta 'pequeña' confusión.


Arvo Pärt

sábado, 18 de agosto de 2007

Arvo Pärt - Spiegel im Spiegel. Pincha para oir los dos mp3, aquí




Compositor estonio nacido en Paide en 1935, identificado a menudo con la escuela minimalista. Es considerado un pionero de este estilo, junto con sus contemporáneos Henryk Górecki y John Tavener.

Después de otros trabajos compositivos, crea por 1971 una nueva técnica que él llama
"tintinnabuli" (similar al sonido de las campanas). Se caracteriza por sus armonías simples, a menudo unas únicas notas sin adorno o tríada que forman la base de la armonía occidental. Son reminiscencias del sonido de las campanas, de ahí su nombre. Los trabajos de tintinnabuli son simples rítmicamente y no poseen un "tempo" cambiante. La influencia en ellos de la música antigua es clara.